TRAUMA OCULAR

José Ignacio Cortés T., MD
Sección de Oftalmología - Fundación Santa Fe de Bogotá


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El trauma ocular se clasifica en dos categorías: lesiones contundentes y lesiones penetrantes.

Este tipo de trauma es considerado como la tercera causa de hospitalización y la segunda de compromiso visual después de las cataratas. Aproximadamente el 48.2% de las lesiones son contundentes y 48% penetrantes. Afecta en un porcentaje mayor al sexo masculino (87%) y con edad promedio de 30.6 años. Los niños menores de 10 años representan el 4% del total de los pacientes.

En cuanto a la actividad realizada en el momento del trauma, el 50% de las lesiones ocurren durante el trabajo, (25%) los juegos infantiles, (5%) al realizar actividad deportiva. En Colombia la violencia y accidentes automovilísticos tienen un gran porcentaje.

DIAGNOSTICO

Es importante evitar presionar el globo ocular si existe herida penetrante, por el peligro de causar herniación del contenido ocular. Se inspeccionan en forma ordenada las estructuras oculares: la superficie anterior de la cornea para confirmar o descartar la presencia de cuerpos extraños, heridas, irregularidades y alteración del brillo; la superficie de la conjuntiva, tanto bulbar como tarsal, con eversión de los parpados para localizar cuerpos exraños, hemorragias o heridas; se evalúa la profundidad y claridad de la cámara anterior, el tamaño, forma y reacción de la pupila, el tono ocular, la agudeza visual, motilidad, integridad de los medios transparentes, fondo de ojo con o sin pupila dilatada y se examina meticulosamente los tejidos adyacentes al globo ocular.

CLASIFICACION

HERIDAS NO PENETRANTES DEL GLOBO OCULAR

Abrasión o Erosión - Cuerpo extraño en córnea y/o conjuntiva: abarca aproximadamente un 8.4% de la consulta por trauma ocular.

Síntomas: Si la lesión está localizada en la córnea se expresa bajo la siguiente sintomatología: dolor, sensación de cuerpo extraño que aumenta con el parpadeo, lagrimeo, inyección conjuntival, fotofobia, disminución de la agudeza visual en la córnea y blefaroespasmo.

Si no se observa cuerpo extraño en la córnea se busca en los fondos de saco conjuntivales con las maniobras de eversión de los párpados. La instilación de una solución de fluoresceína estéril dibuja las irregularidades por lesión de la superficie corneana o conjuntival. Las maniobras para la remoción de un cuerpo extraño se realizan bajo magnificación y buena iluminación, con instrumentos adecuados para evitar hacer más daño que el ya producido por el cuerpo extraño. La aplicación de un colirio o ungüento antibiótico, vendaje ocular compresivo y analgésicos son mandatorios. Se efectúa un control a las doce o veinticuatro horas para evaluar la infección , residuos o anillo de óxido de algunos cuerpos metálicos. La presencia de dolor es atribuible a retardo en la epitelización de la lesión de la córnea o a infección.

Contusiones: son capaces de producir:

Algunas de estas lesiones se manifiestan días después del trauma como es el caso de la catarata traumática y la atrofia del nervio óptico. Los pacientes con trauma intraocular deben ser puestos en reposo absoluto (vendaje en ambos ojos), se les prescribe analgésicos (sin ácido acetil salicílico) y reciben tratamiento especializado.

Fracturas Orbitarias: Constituye otra de las lesiones secundarias a un trauma contundente. Clínicamente pueden manifestarse por:

Su valoración y manejo debe ser multidisciplinario por el probable compromiso de estructuras vecinas (neurocirugía, cirugía maxilofacial, otorrinolaringología).

Rupturas o estallido del globo ocular: Puede ser consecuencia de un gran trauma contundente que produce aumento de la presión ocular en forma súbita con ruptura de los sitios de menor resistencia: A lo largo del limbo, alrededor del nervio óptico, a nivel de la inserción de los músculos rectos y en la cornea cuando hay antecedente de queratotomía con fines refractivos. Los riesgos y síntomas que orientan este diagnóstico son:

Manejo: Oclusión no compresiva con apósito y cascarilla, indicación de no aplicar anestesia tópica ni analgésicos con ASA. Prescripción de antibióticos parenterales, suspender la vía oral, antieméticos y laxantes para disminuir las consecuencias de la maniobra de Valsalva y remitir rápidamente al especialista.

QUEMADURAS

Térmicas: por vapor de agua, líquidos o contacto con objetos calientes

Químicas. Alcalis: produce destrucciones extensas con cicatrización no deseada, reacción inflamatoria excesiva por necrosis de licuefacción.

Acido: necrosis por coagulación o por desnaturalización de las proteínas de los tejidos.

Tratamiento: irrigación profusa con solución neutra, previa instilación de anestesia tópica, uso de midriáticos y limpieza de los residuos de la sustancia y de tejido superficial, para evitar que continúe el proceso de la necrosis, principalmente en quemaduras por álcalis, en cuyo caso deben limpiarse los fondos de saco conjuntivales con isopos de algodón. Se administran analgésicos, se prescriben y se remite al oftalmólogo. Es aconsejable la oclusión del ojo con cambio frecuente del apósito, corticoides tópicos y remisión al oftalmólogo.

HERIDAS PERFORANTES

Se manejan como las erosiones superficiales pero pueden tener las siguientes manifestaciones:

  1. Laceración sin herniación
  2. Laceración con herniación
  3. Cuerpo extraño intraocular

Para toda herida perforante están indicados la oclusión no compresiva, los antibióticos topico-sistémicos y el reparo quirúrgico si las heridas son mayores de dos y tres milímetros. En la inducción anestésica no debe usarse succinilcolina porque causa contracción de los músculos extraoculares ocasionando un prolapso del contenido ocular a través de la herida. Tampoco se usa anestesia retrobulbar por peligro de un aumento de la presión orbitaria por hemorragia retrobulbar y la consecuente expulsión del contenido ocular a través de la herida. Se deben utilizar materiales adecuados en la sutura para evitar futuras complicaciones. Estas son las razones por las cuales las conductas posteriores al diagnóstico deben ser hechas por el oftalmólogo.

Cuando se sospecha la presencia de cuerpos extraños intraoculares debe complementarse el estudio con ayuda de Rayos X, TAC, tomografía computadorizada y/o ecografía, tanto para localización del cuerpo extraño, como por razones médico-legales. Todo cuerpo extraño intraocular debe manejarse bajo la sospecha de endoftalmitis exógena por la elevada frecuencia de contaminación de los cuerpos extraños.

Lesiones de los párpados: Las heridas palpebrales que no involucran las márgenes se pueden suturar de la misma manera que otras heridas de la piel, con la diferencia que por ser un área vascularizada, no debe ser sometida a resecciones. Deben remitirse al oftalmólogo los pacientes con las siguientes heridas:

Las complicaciones por reparos inadecuados incluyen: escotaduras marginales, pérdida en la continuidad del drenaje lagrimal, ptosis palpebral, ectropión, entropión y lagoltalmos. Complicaciones tales como la oftalmía simpática (reacción autoinmune sobre el ojo contraleteral por los posibles pigmentos liberados en heridas perforantes) es muy rara en la actualidad, gracias a un mejor manejo quirúrgico, al uso de antibióticos y corticoides.

LECTURAS RECOMENDADAS

 

  1. Arenas E. El ojo rojo en los niños. Actualizaciones Pediátricas. Fundación Santafé de Bogotá
  2. Díaz LA, Galvis V. Guía de examen ocular para médicos generales. Medicas UIS 4:124, 1990
  3. Ochoa MC. Características demográficas, socioeconómicas y médicas de los niños con trauma ocular y sus anexos. 150 ilus, 1989
  4. Tribin A. Ojo rojo. En: Medicina Interna. F Chalem, J Escandón, J Campos, R Esguerra, editores. Fundación Instituto de Reumatología e Inmunología. Editorial Presencia. Bogotá, 1992

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Actualizada a 28/02/2014