TRAUMA DE CUELLO

Iván Mendoza R - Carlos Morales
Alberto Bernal - María Isabel Villegas.
Hospital San Vicente de Paul, Medellín


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GENERALIDADES

Se define como trauma de cuello toda lesión traumática que afecte la región comprendida entre el borde de la mandíbula y la base del cráneo en su límite superior y el borde de la clavícula y la séptima vértebra cervical, en su límite inferior. Se considera que una herida es penetrante al cuello cuando atraviesa el músculo platisma.

En el cuello, cuya área sólo representa ±1% de la superficie corporal, se ubican numerosas estructuras y órganos vitales: laringe, tráquea, canal torácico, carótidas y venas yugulares, arterias y venas subclavias y vertebrales, columna cervical y médula espinal, nervios craneanos, plejos nerviosos, faringe, esófago, tiroides, paratiroides y glándulas salivales. Por ello toda herida del cuello debe ser considerada como potencialmente letal.

Tradicionalmente el cuello se ha dividido en triángulos según las zonas anatómicas, así:

ZONA I: se extiende desde el borde superior de las clavículas, hasta el borde inferior del cartílago cricoides. El control proximal de los grandes vasos contenidos en esta área generalmente requiere toracotomía.

ZONA II: va desde el borde inferior del cartílago cricoides hasta el ángulo de la mandíbula. Las lesiones en esta área son las de más fácil exposición y acceso.

ZONA III: se extiende del ángulo de la mandíbula hasta la base del cráneo. El acceso a las lesiones en esta área es difícil y generalmente requiere desarticulación de la mandíbula.

La zonificación de las heridas no es lo más importante; sí lo es poseer un buen conocimiento anatómico del cuello y tratar de establecer la trayectoria de la herida. La decisión quirúrgica se fundamenta en la demostración de compromiso de órganos vitales o de una sospecha fundamentada de que están afectados.

Las heridas penetrantes de cuello pueden involucrar: la vía aérea (tráquea y laringe); el tracto digestivo superior (hipofaringe y esófago cervical); el sistema vascular (arterias carótidas, subclavia y vertebral, o venas yugulares); los órganos (tiroides, paratiroides, glándulas salivares); sistema óseo (vértebras, base del cráneo, clavícula, mango esternal, mandíbula); y el sistema nervioso (médula espinal, plejo braquial).

TIPOS DE TRAUMA

El mecanismo del trauma puede ser:

CERRADO: se produce por procesos de aceleración y desaceleración, contusión, ahorcadura o estrangulación. Puede producir fractura o dislocación de la columna cervical, oclusión de las arterias carótidas, lesiones de la laringe y tráquea, o hemorragia y hematomas internos.

ABIERTO: por lesiones con armas blanca (cortante y punzante) y de fuego (cargas y múltiple).

ASPIRACION: casi siempre por ingestión de cuerpos extraños.

IATROGENICO: después de procedimientos como endoscopias, colocación de catéteres y sondas e intubación.

NORMAS DE TRATAMIENTO

AL INGRESO DEL PACIENTE. Se debe hacer la reanimación si ella fuere necesaria, es decir, garantizar la permeabilidad de la vía aérea, reponer las pérdidas de sangre, controlar la hemorragia y lograr, en definitiva, la estabilidad hemodinámica. En el curso de este proceso, el paciente debe ser manejado bajo la presunción de que existe fractura o luxación de la columna cervical con riesgo de lesión raquimedular.

La permeabilidad de la vía aérea se obtiene con la intubación orotraqueal, nasotraqueal o por medio de una traqueostomía. En casos extremos se puede hacer una cricotiroidotomía transitoria por medio de una o varias agujas gruesas.

La traqueotomía está indicada en las siguientes condiciones: falla de la intubación; fracturas o destrucción evidente de la laringe o de la tráquea; luxación cricofaríngea o laringo-traqueal; y trauma maxilofacial concomitante que impide hacer intubaciones o las hace difíciles y de riesgo grave.

El control de la hemorragia suele lograrse con compresión digital, emplacamiento con gasa o mediante suturas.

La estabilización hemodinámica se consigue reponiendo el volumen, ojalá a través de un catéter central, primero con cristaloides y coloides y luego con sangre.

Luego de este proceso es importante descartar una lesión raquimedular o fracturas y luxaciones de la columna cervical. Antes de comprobarse esto, el paciente debe atenderse como si las tuviera.

DESPUES DE ESTABILIZAR EL PACIENTE.Realizar historia clínica completa y examen físico minucioso del enfermo, definir naturaleza y mecanismo del agente causal, establecer si existe penetración y la trayectoria de las heridas. Con esto se trata de identificar ciertas lesiones que en un comienzo pueden pasar desapercibidas y ordenar los exámenes más apropiados.

En este momento se determina si el paciente va a cirugía inmediata o si requiere observación y exámenes complementarios.

CIRUGIA INMEDIATA. Las indicaciones son:

Existe controversia acerca de si se debe emprender la cirugía como conducta rutinaria o un manejo quirúrgico selectivo.

La cirugía inmediata rutinaria, o sea la que se realiza bajo el precepto de que toda herida que penetre el platisma requiere exploración quirúrgica inmediata, se defiende con los siguientes argumentos: evitar que algunas lesiones, como las heridas vasculares y las del esófago, pasen desapercibidas; la morbilidad y la mortalidad por una exploración negativa son mínimas, a diferencia de las que resultan cuando no se diagnostican precozmente las heridas; no hay diferencias en cuanto a los tiempos de hospitalización entre los pacientes observados y aquellos sometidos a exploraciones negativas; la observación requiere un mayor número de evaluaciones y exámenes complementarios.

El trauma cervical cerrado muy rara vez requiere tratamiento quirúrgico directo, pero sí puede estar indicada una traqueostomía cuando los tejidos contusionados y los hematomas causan obstrucción respiratoria.

El manejo quirúrgico selectivo es defendido por otros con las siguientes razones: el porcentaje de exploraciones negativas es muy alto; las disecciones del cuello en casos negativos necesitan ser muy amplias; y la observación no aumenta la mortalidad, como lo han demostrado diversos trabajos, máxime si el porcentaje de observados que necesitaron cirugía es bajo (sólo del 2%).

En el Hospital San Vicente de Paúl, en 1987, en un trabajo prospectivo con 297 pacientes se demostró: sólo el 9% de los operados tuvieron exploraciones negativas; apenas un 11% presentaron indicación quirúrgica en el momento inicial; las complicaciones en los operados ocurren en el 11% de los casos, mientras que en los observados sólo en el 4%; la mortalidad relacionada con el trauma fue 3.7% en los operados y 1.9% en los observados.

OBSERVACION

Si el enfermo no presenta indicación de cirugía inmediata, debe observarse bajo vigilancia estrecha de los signos vitales, de los síntomas y de la aparición de signos físicos sugestivos de lesión. La observación implica que se deben realizar exámenes complementarios en forma racional de acuerdo con la evolución o las sospechas clínicas. Si durante el seguimiento aparece cualquiera de las indicaciones quirúrgicas, el paciente debe intervenirse de inmediato. Si a las 48 horas no hay síntomas o signos y los exámenes son negativos, se da de alta.

Los exámenes complementarios pueden incluir:

ARTERIOGRAFIA CAROTIDEA: en los pacientes hemodinámicamente estables pero con hematomas en el trayecto vascular y ausencia o disminución transitoria o persistente de los pulsos distales a la lesión.

RADIOGRAFIAS DE CUELLO, LARINGOSCOPIA Y BRONCOSCOPIA: en los pacientes con enfisema subcutáneo, disfonía, disnea inspiratoria o hemoptisis.

ESOFAGOGRAMA CON BARIO Y ENDOSCOPIA: en los pacientes con disfagia, odinofagia, enfisema subcutáneo, regurgitación de sangre por la vía oral o presencia de ella en el examen físico, siempre y cuando no sea explicable por una lesión en la cavidad oral.

Si estos exámenes demuestran lesión de cualquiera de los órganos, los pacientes deberán llevarse a cirugía.

ABORDAJE QUIRURGICO

Las incisiones utilizables son:

CERVICOTOMIA LATERAL LONGITUDINAL: Se hace a lo largo del borde anterior del músculo esternocleidomastoideo; se puede extender desde la mastoides hasta el esternón y si es necesario puede fracturarse o luxarse la mandíbula para lograr exposición de la Zona III. Es la incisión más aconsejada en urgencias, sobre todo vasculares o con compromiso del esófago.

INCISION SUPRACLAVICULAR. Util en el abordaje de los vasos subclavios o del plejo braquial.

CERVICOTOMIA TRANSVERSA. Más aconsejable cuando la urgencia es relativa y el compromiso es de la tráquea.

COMBINADAS: La longitudinal puede continuarse con esternotomía si se necesita control de los grandes vasos o prolongarse hacia la región supraclavicular cuando se combinan heridas de esófago y de carótidas con heridas del plejo braquial o de los vasos subclavios. A veces la esternotomía debe asociarse con toracotomía lateral (en libro abierto) para el abordaje de los vasos subclavios. En otros casos, la exploración del cuello debe ser bilateral por incisiones longitudinales.

CONDUCTA OPERATORIA

Al efectuar la exposición del área lesionada la prioridad es el control de la hemorragia y luego la exploración de los demás órganos de acuerdo con la trayectoria de la herida.

LESIONES VASCULARES

El tratamiento de las heridas de la carótida se revisa en un capítulo aparte.

Heridas de venas yugulares: las venas yugulares externas se pueden ligar. En las de la vena yugular interna, si el paciente está estable y las condiciones lo permiten, se debe hacer la reparación, bien sea la rafia primaria, la resección y anastomosis o el parche con otra vena. Si el paciente está inestable o las condiciones locales no permiten la reconstrucción, se hará ligadura. En ningún caso se debe hacer ligadura bilateral.

Arteria vertebral: en general se prefiere la ligadura de los dos cabos. Si esto no es posible, se deben taponar los agujeros para buscar la trombosis. Si la lesión de arteria vertebral se descubre por arteriografía y hay trombosis del vaso, sólo se hará observación.

LESIONES DE LA VIA AEREA SUPERIOR

Laringe: Las fracturas simples estables y no desplazadas se suturan con monofilamento, sin incluir la mucosa para evitar los granulomas. Las fracturas conminutas con colapso laríngeo han requerido traqueostomía previa de urgencia. En tal circunstancia se debe hacer laringotomía para corregir las fracturas y luxaciones. Los defectos de la mucosa se corrigen con rotación de colgajos; las suturas deben hacerse con material reabsorbible. Los cartílagos se suturan con material no absorbible. No se recomiendan los desbridamientos extensos, sino sólo los estrictamente necesarios. En todos ellos debe dejarse soporte interno durante dos o tres semanas y es conveniente el uso racional de antibióticos. De ser posible debe solicitarse el concurso del otorrinolaringólogo.

Tráquea: Las lesiones simples sin colapso ni destrucción de más de dos anillos se suturan con monofilamento, absorbible o no. Si es absorbible, debe ser del tipo que se absorbe después de cuatro o seis semanas. Las lesiones complejas con avulsiones de más de seis centímetros se pueden manejar con resección y anastomosis termino-terminal, movilizando previamente la tráquea. Una alternativa para avulsiones con más de un treinta por ciento de la circunferencia de los anillos es el colgajo mioperióstico del esternocleidomastoideo.

Hipofaringe y esófago. Se discute en un protocolo especial.

Tejido glandular: Para reparar heridas de glándula tiroides basta con la hemostasis y el desbridamiento del tejido desvitalizado. En cuanto a las paratiroides, podría resecarse el tejido desvitalizado si el compromiso es parcial. Cuando se sospeche avulsión total, debe reimplantarse por lo menos una de ellas en el músculo esternocleidomastoideo o en el antebrazo. Las lesiones de las glándulas salivales se tratan con desbridamiento, hemostasia y drenaje. Si la lesión es severa, puede resecarse la glándula con ligadura del conducto de Wharton. Si se va a conservar la glándula y hay lesión del conducto, éste debe reconstruirse sobre un tutor, que se saca a través del orificio en la mucosa bucal.

Nervios: Se tratan inicialmente con reconstrucción, suturando el perineuro con material absorbible. En general el pronóstico es malo, a excepción del hipogloso y de la rama mandibular del facial. Los resultados con reparación del laríngeo recurrente no han sido buenos.

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Las tres zonas del cuello. (Ver Way, p. 223)

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Procedimiento de cricotiroidotomía

LECTURAS RECOMENDADAS

  1. Asencio J, et al. Management of penetranting neck injuries. The controversy surrounding zone II injuries. Surg Clin North Am 71:267, 1991
  2. Bishara RA, et al. The necessity of mandatory exploration of penetrating zone II neck injuries. Surgery 100:655, 1986
  3. Campbell F, Robbs J. Penetrating injuries of the neck. Brit J Surg 67:582, 1980
  4. Feliciano DV, et al. Combined tracheoesophageal injuries. Am J Surg 150:710, 1985
  5. Gerst PH, Sharma SK, Sharma PK. Selective management of penetrating neck trauma.Am J Surg 56(9):553, 1990
  6. Narrod JA, Moore EE. Selective management of penetrating neck injuries.Arch Surg 119:574, 1984
  7. Ngakane H, Muckart DJ, Luvuno FM. Penetrating visceral injuries of the neck: results of a conservative management policy. Brit J Surg 77(8):908, 1990
  8. Wood J, Fabian TC, Mangiante EC. Penetrating neck injuries: recommendations for selective management. J Trauma 29(5):602, 1989

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Actualizada a 28/02/2014