Percusión


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Conceptos generales

    Cuando hablamos de percusión podemos estar refiriéndonos a dos tipos diferentes en función de su objetivo: una de ellas, persigue una finalidad diagnóstica, mientras que la otra busca un propósito terapéutico. A lo largo del siguiente tema se desarrollará cada una de ellas, junto con otra técnica de finalidad terapéutica, que es la vibración torácica.

Percusión (finalidad diagnóstica)

    Cuando se va a llevar a cabo el Proceso de Atención en Enfermería (PAE), se han de seguir una serie de fases: la primera de ellas es la valoración, para cuya ejecución el método empleado es la recogida de datos. La exploración física del paciente forma parte de la valoración y suele llevarse a cabo después de la anamnesis.

    Hay que tener en cuenta que el lugar donde se vaya a realizar la exploración física se encuentre bien iluminado y a la temperatura adecuada, que se lo suficientemente privado para que no interrumpan constantemente y que proporcione intimidad al paciente.

    Esta exploración física se debe de realizar siguiendo un orden lógico, desde la cabeza a los pies: piel, cabeza, cuello, tórax y pulmones, mamas, aparato circulatorio, abdomen, recto, órganos genitales, sistema nervioso y sistema musculoesquelético.

    Para poder llevar a cabo este examen físico recurrimos al empleo de las siguientes técnicas: percusión, inspección, palpación y auscultación.

Concepto

    La percusión se define como una técnica diagnóstica consistente en golpear suavemente con los dedos el tórax o el abdomen para escuchar la resonancia del sonido producido. Por tanto, el principio sobre el que gira esta técnica no es otro que el de la transformación de una fuerza física ejercida sobre una zona corporal en un sonido.

Objetivo

    Es una técnica empleada para la exploración de tórax y abdomen. Su aplicación nos va a permitir determinar:

  1. El tamaño y la ubicación de órganos, como el hígado y el corazón.

  2. La cantidad de contenido líquido, gaseoso o sólido presente en los tejidos subyacentes.

  3. La presencia de masas.

  4. La movilidad diafragmática.

Metodología

    La pregunta a responder es, ¿pero cómo se percute? Pues bien, vamos a describir el proceso para una persona que es diestra. El examinador debe de colocar el dedo medio de su mano izquierda sobre la zona a percutir, procurando apoyar sólo la falange distal de dicho dedo. A continuación, con el dedo medio de su mano derecha golpea la falange distal del dedo que se encuentra apoyado sobre la zona a percutir. El golpeo debe de ir dirigido en sentido distal, es decir, en dirección ungueal, y debe de nacer en la muñeca de la mano derecha.

    El sonido producido es consecuencia de las vibraciones del organismo adyacente y su claridad e intensidad van a depender de la rapidez y de la fuerza con que se ejecute.

Tipos de sonidos

    Podemos decir que los sonidos que se obtienen al percutir sobre el tórax y/o el abdomen son: resonancia, matidez, timpanismo e hiperresonancia. El primero de ellos es un sonido de tono bajo, hueco, de intensidad alta y duración larga; es el sonido que produce la percusión de los pulmones llenos de aire. El segundo sonido es un sonido de tono medio «<sordo», mate), intensidad media y duración moderada, es el sonido que produce la percusión del corazón o hígado. El timpanismo es un sonido semejante al de un tambor, de tono alto, elevada intensidad y duración moderada; es el sonido que produce la percusión del estómago o intestinos llenos de aire. Y, por último, la hiperresonancia es un sonido de tono muy bajo, intensidad muy alta y duración muy larga y que generalmente aparece cuando percutimos zonas pulmonares que anormalmente se encuentran repletas de aire.

Percusión del tórax

    Cuando se va a percutir el tórax, generalmente se suele comenzar por la parte posterior, para lo cual el enfermo se ha de sentar de tal forma que la barbilla toque el pecho y los brazos los mantenga cruzados y apoyados sobre los muslos. Con esta posición se consigue que la zona pulmonar a percutir sea máxima. En el caso de que el sujeto no pueda adoptar esta postura, también se puede ejecutar la percusión de la zona posterior con el paciente en decúbito lateral. La percusión se realiza desde la zona superior a la inferior, comenzando en lo alto de cada hombro para valorar la resonancia de cada uno de los vértices pulmonares. Cuando se termina de percutir una zona a continuación se pasa a paralela a ésta y que se encuentra separada de la misma unos cinco centímetros. Debemos de procurar que la percusión se realice sobre los espacios intercostales, ya que el sistema óseo altera los sonidos normales. Por la misma razón, debemos evitar la percusión sobre los omóplatos y región esternal.

    Para percutir la zona anterior del tórax debemos de pedir al paciente que se siente con la espalda extendida, los hombros ligeramente arqueados hacia atrás y los brazos a los costados. Una vez colocado el sujeto en esta posición se comenzará a percutir por la zona supraclavicular, procurando siempre realizar la percusión, como ya hemos dicho anteriormente, sobre los espacios intercostales. Una vez percutido el tórax en su porción anterior, pasaremos a percutir las zonas laterales, para lo que le pediremos al individuo que eleve el brazo de la zona a percutir y apoye la mano sobre la cabeza.

    Cuando se comience a percutir el tórax tenemos que tener en cuenta que, al llegar a la zona esternal izquierda, a la altura del tercer-quinto espacio intercostal, dejaremos de escuchar el sonido resonante y pasaremos a escuchar una matidez, cosa que es normal debido a que en esa zona se aloja el corazón. Lo mismo ocurrirá cuando estemos percutiendo entre el sexto-octavo espacio intercostal derecho, lugar donde se ubica el hígado.

    Al igual que en el corazón y en el hígado, el sonido que se percibe u obtiene al percutir el diafragma es de matidez. Este músculo presenta la particularidad de que su posición varía en función de la fase respiratoria, es decir, que en la inspiración va presentar una localización y en la espiración otra diferente. Para determinar qué posición ocupa en cada fase, y de esta manera poder obtener también la movilidad que presenta, el procedimiento a seguir es el que a continuación se detalla. Le pedimos al sujeto que realice una inspiración profunda y que contenga la respiración, al tiempo que comenzamos a percutir el tórax por su parte posterior, siguiendo las líneas medioscapulares en sentido descendente, y a ambos lados para determinar de esta forma el descenso máximo del diafragma (podemos señalar ese lugar). A continuación se le pide al individuo que exhale totalmente el aire y que contenga de nuevo la respiración, mientras volvemos a percutir y señalamos el lugar donde los tonos varían. La distancia existente entre la primera señalización y la última nos indica la movilidad del diafragma. Normalmente esta movilidad viene a ser de 5 a 7 centímetros en hombres y de 3 a 5 en mujeres.

    Cuando estamos percutiendo una zona y el sonido obtenido es distinto al esperado, es decir, cuando por ejemplo al percutir los pulmones el sonido obtenido es mate en lugar de resonante, ese sonido nos estará indicando que en esa zona ocurre algo anormal, lo cual, nos estará indicando la presencia de algún proceso patológico. De esta forma, por ejemplo, en caso de la existencia de neumotórax, el sonido originado con la percusión será timpánico y en el caso de enfisema será hiperresonante.

Percusión del abdomen

    A la hora de estudiar el abdomen, para facilitar su examen podemos dividirlo en cuadrantes; para ello trazamos una línea vertical imaginaria, que va desde el apéndice xifoides hasta la sínfisis del pubis, y otra horizontal, que se extiende a través del ombligo. De esta forma tenemos dividido al abdomen en cuatro cuadrantes: cuadrante superior derecho, superior izquierdo, inferior derecho e inferior izquierdo.

Las estructuras que normalmente se alojan en cada cuadrante son:

La posición que ha de adoptar el paciente para la percusión abdominal, es la de decúbito supino, con una almohada debajo de la cabeza y las rodillas ligeramente flexionadas y apoyadas en otra almohada. Cuando se va percutir el bazo para determinar su localización, el sujeto ha de colocarse en decúbito lateral izquierdo, ya que en esta posición dicho órgano se sitúa por delante del estómago y del colon.

La percusión abdominal es muy similar a la torácica.

Regiones topográficas del cuerpo humano

 

    Este tipo de percusión se realiza para detectar líquidos, distensión intestinal y masas. La percusión se debe de iniciar en el cuadrante superior derecho y, a partir de ahí, seguir la dirección de las agujas del reloj.

    Para determinar el tamaño del hígado, tenemos que percutir en el cuadrante superior derecho en sentido descendente a lo largo de la línea medioclavicular. El sonido obtenido en la percusión es un sonido sordo, que comenzaremos a oír entre el quinto y séptimo espacio intercostal y que se prolongará como media unos 10 centímetros, a partir de los cuales el sonido obtenido a la percusión será timpánico. Durante la inspiración profunda el hígado suele descender unos 2 centímetros por debajo de la cavidad abdominal.

    Para determinar el tamaño del bazo, el individuo se ha de colocar, como ya dijimos anteriormente, en decúbito lateral izquierdo y la percusión se ha de comenzar en el cuadrante superior izquierdo y en dirección diagonal. El sonido obtenido a la percusión es un sonido sordo. Dicho órgano se encuentra ubicado debajo de las costillas izquierdas inferiores y suele medir unos 7 centímetros.

    El flato produce a la percusión un sonido timpánico, en cambio el líquido y las masas generan un sonido sordo.

    Cuando un paciente presenta un acúmulo de líquido en la cavidad abdominal, podemos detectar el nivel del mismo. Para ello, pedimos al sujeto que se coloque en decúbito lateral, y comenzamos a percutir por la zona inferior del decúbito en que se haya colocado el paciente, de tal forma que, cuando lleguemos al límite máximo de líquido, detectaremos un cambio de sonido en la percusión que pasará de la matidez al timpanismo.

Los otros sonidos obtenidos en la percusión de las diferentes zonas son:

Percusión (finalidad terapéutica)

Introducción

    A todo paciente que presente dificultad respiratoria, se le debe de instruir en la ejecución de ejercicios para conseguir mejorar la eficiencia de su patrón respiratorio.

    Estos ejercicios forman parte de la llamada fisioterapia pulmonar, a la que también pertenecen el drenaje postural, la percusión y la vibración torácica.

    En aquellos pacientes que presenten secreciones acumuladas, o que sean pacientes con riesgo de acumulación de secreciones (pacientes conectados a un respirador, pacientes inconscientes, etc.), está indicado el drenaje postural y las técnicas de percusión y vibración.

    El drenaje postural consiste en colocar al paciente en determinadas posiciones para

drenar, por la gravedad, las secreciones desde la zona donde se encuentran acumuladas hacia los bronquios principales o la tráquea, para desde allí ser eliminadas mediante la tos o, en última instancia, mediante la aspiración de secreciones.

    En pacientes muy mayores, en los que presenten alguna patología cardíaca, hipertensión arterial y/o craneal, ortopnea o disnea a mínimos esfuerzos, está contraindicada la realización del drenaje postural.

    Los momentos más apropiados para la ejecución del drenaje postural y la aplicación de las técnicas de percusión y vibración son antes de las comidas y a última hora del día, antes de acostarse para dormir.

Concepto

    Para facilitar este drenaje se utiliza la técnica de percusión, que consiste en aplicar sobre la zona a drenar golpes suaves, con las manos en forma de ventosa y de forma rítmica. Para que la percusión sea más efectiva y se evite cualquier tipo de dolor al paciente, el movimiento de palmoteo consiste en flexionar y extender las muñecas de manera alterna. También podemos colocar sobre la zona a drenar una toalla o paño para evitar cualquier tipo de irritación de la piel.

Objetivo

    El objetivo de la percusión no es otro que el de desalojar las secreciones que se encuentran adheridas a las paredes bronquiales periféricas y movilizarlas hacia las zonas bronquiales de mayor calibre, para que desde allí puedan ser eliminadas por el procedimiento de la tos o de la aspiración.

Metodología

    A la hora de llevar cabo el drenaje postural y las técnicas de percusión y vibración, se debe de obtener el mayor beneficio posible, por tanto, es necesario que exista una buena planificación. Debemos conocer cuál es la zona pulmonar afectada, cuál es el estado general que presenta el paciente, cómo se ha de colocar al individuo para conseguir el drenaje de la zona afectada, etc.

    Esta técnica de percusión debe de durar aproximadamente de uno a dos minutos en cada segmento pulmonar, tras los cuales se le pide al paciente que respire profundamente.

    Durante la ejecución de la técnica se debe de evitar percutir zonas como la espina dorsal, los riñones, el hígado, el bazo o los senos. Igualmente debemos de extremar las medidas con el paciente geriátrico, por la mayor fragilidad ósea que presentan como consecuencia de la osteoporosis.

Contraindicaciones de la percusión

La percusión se encuentra contraindicada en las siguientes situaciones:


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Actualizada a 28/02/2014