Cuidados de la boca del bebe


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Esquema del capitulo

  1. Alimentación con biberón

  2. Métodos para esterilizar el biberón

  3. Leches de inicio

  4. ¿Cómo preparar el biberón?

  5. Tipo de tetinas

  6. ¿Cómo dar el biberón?

  7. ¿Cuántos biberones debe tomar?

  8. Los aires con el biberón

  9. El exceso de alimento en los biberones

  10. Los vómitos

  11. Los chupetes: ¿Sí o no?

  12. Los mordedores


Muchos padres no piensan en la salud de sus bebés hasta que les aparece el primer diente. El fenómeno de aparición del primer diente ocurre aproximadamente durante el sexto mes después del nacimiento; mientras esto ocurre, hay algunas medidas que se pueden tomar para ayudar al bebé a tener una boca saludable:

Cuando su bebé cumpla el primer año, llame a su dentista y pregúntele cuando debe llevarlo para su primera visita. La consulta oportuna hará que nuestros niños tengan una sonrisa saludable y feliz.

Alimentación con biberón

La leche materna cubre todas las necesidades de alimentación durante los primeros seis meses. La Organización Mundial de la Salud afirma que la lactancia materna es el mejor alimento que puedes dar a tu hijo. De hecho, muchas de las sustancias presentes en la leche materna no han podido reproducirse en el laboratorio, entre ellas, los anticuerpos, las defensas de nuestro organismo.

Pero por diferentes motivos, algunas mujeres tienen que alimentar a sus hijos con biberón desde el nacimiento. El pediatra te recomendará las leches de inicio y resolverá todas tus dudas sobre la lactancia artificial.

La esterilización del biberón

Las infecciones en los bebés siguen siendo uno de los problemas de salud más frecuentes. La mayoría se deben a gérmenes que invaden la mucosa digestiva.

Por ello, la higiene de los alimentos y la esterilización de todo lo que está en contacto con el bebé es fundamental para reducir al máximo el riesgo de infección.

Antes de proceder a esterilizar, hay que lavar bien los biberones y las tetinas. Utiliza jabón lavavajillas y, para llegar bien al fondo del biberón, ayúdate de una escobilla especial. Es muy importante que no queden restos de leche en las tetinas, por lo que te recomendamos que las des la vuelta.

El mismo cuidado has de tener con los chupetes. Conviene esterilizarlos al menos una vez al día y no dárselos al bebé si se han caído al suelo.

Disponemos de varias formas para esterilizar los biberones y las tetinas:

Métodos para esterilizar el biberón:

Hervido

Colocar todos los biberones y accesorios en un cazo cubiertos de agua y hervir durante diez minutos, escurrirlos y mantenerlos tapados hasta su uso.

Método frío

Estos sistemas están especialmente diseñados para la comodidad de la madre. Consisten en un recipiente, donde se puede esterilizar todo el equipo de una sola vez, con agua a la que se añade un desinfectante en pastillas o en líquido.

Microondas

Los esterilizadores para el horno microondas permiten introducir todos los elementos juntos, con agua y en unos minutos se esteriliza todo el material.

Vapor

Son aparatos eléctricos que funcionan con vapor de agua. Los hay de varios tamaños y formas y también pueden incluir en ellos todos los elementos.

Leches de inicio

Las leches de inicio (identificadas con el número 1) se elaboran a partir de leche de vaca, cuya formulación se modifica para adaptarla a las necesidades del lactante desde el nacimiento hasta los 5-6 meses de vida.

La relación suero/caseína se iguala a la de la leche materna 60/40, además están enriquecidas con hierro. Su composición está estrictamente controlada y debe cumplir unos requisitos muy exigentes reflejados en directrices de la Comunidad Europea y normas del Ministerio de Sanidad.

Existen una gran variedad de marcas y variedades de leches para lactantes, disponibles en la farmacia o en los establecimientos de alimentación, que se presentan en polvo (normalmente en latas o en paquetes) o líquidas en Tetra Brik. Antes de decidirse por alguna, es necesario consultar siempre con el pediatra, quien te recomendará la fórmula más adecuada.

Cómo preparar el biberón

Una vez limpios los biberones y las tetinas, puedes preparar el biberón siguiendo estos pasos. No olvides lavarte bien las manos antes de comenzar.

1- Ten preparada el agua hervida. Deja que hierva poco tiempo, nunca más de 10 minutos, y deja que se enfríe.

2- Vierte en el biberón la cantidad necesaria recomendada por el pediatra. Ni más -podrías aguar el biberón-, ni menos pues concentraciones demasiado elevadas de leche podrían provocar trastornos gastrointestinales. Si quieres, puedes preparar el agua para varios biberones y ponerlos en la nevera hasta la hora de la toma.

3- Añade la leche que te haya recomendado el pediatra para esa cantidad de agua utilizando los cacitos que vienen en el bote, nunca los de otro. Debes rasar la cuchara (con otra o con el borde de la lata) y nunca comprimas la cantidad, pues estarías falseando ésta. No añadas una cantidad excesiva de leche en polvo al agua. Los biberones con exceso de polvo dan lugar a una leche hiperconcentrada que puede producir deshidrataciones hipertónicas graves. Siempre debes dar el biberón a una concentración del 13 por ciento.

4- Cierra el biberón con la tetina y la tapa y agítalo bien. Comprueba la temperatura de la leche vertiendo unas pocas gotas en la muñeca. No debes notar calor ni frío.

Tipo de tetinas

En el establecimiento donde compres los biberones y las tetinas te recomendarán la más adecuada para la edad de tu bebé. En los envases también encontrarás la descripción de sus características.

Debes controlarlas atentamente y en caso de observar alteraciones (que parezca gastada, agrietada o pegajosa) sustituirlas.

Las puedes encontrar de caucho o silicona. El caucho es una goma natural muy suave que transmite una sensación al bebé muy similar al pecho de la madre. La silicona es artificial, más resistente que el caucho a las esterilizaciones y al calor.

Recién nacido de 0 a 4 meses.

Son muy blandas y de dimensiones reducidas. Llevan un solo orificio en el centro y sólo son válidas para la leche de inicio.

De 4 a 12 meses.

Para las primeras papillas. Su tamaño es mayor y suelen llevar un orificio más grande.

También existen tetinas especiales para zumos, para dar medicamentos o anatómicas que simulan la forma que adopta el pezón de la madre en la succión y se adaptan mejor a la forma de la boca del bebé.

Cómo dar el biberón

Lo importante es que tanto la madre como el bebé estéis cómodos y relajados. Los estados de ansiedad y nerviosismo no son buenos. Hay que procurar relajarse y buscar un ambiente tranquilo y silencioso.

Aunque no le estés dando de mamar y el contacto no sea tan directo, debes abrazar al bebé, hablarle mientras come, mimarle. Este contacto íntimo será imprescindible para su desarrollo:

§         Colocar el bebé en posición semitumbado, procurando que su cabeza repose en el doblez del codo y la espalda en tu antebrazo.

§         No empujes la tetina del biberón, deja que él solo se acerque a la tetina. Si le caricias suavemente la carita, el reflejo de succión le hará volverse y buscarla.

§         Inclina suavemente el biberón de manera que no le falte nunca leche, así impedirás que le entre aire. Pero no le tumbes demasiado para evitar que se atragante.

§         Gira de vez en cuando el biberón o retirarle la tetina de la boca, para que no se peguen los lados de la tetina e impidan que fluya la leche.

§         Si no se adapta a una tetina, no conviene que abras por tu cuenta. Es preferible que compres otra que le vaya mejor.

¿Cuántos biberones debe tomar?

Los bebés alimentados con biberón suelen hacer menos tomas que los niños alimentados al pecho. La razón se encuentra en que las leches de inicio tienen más proteínas y calorías que la leche materna y, por tanto, los sacia más. Además, necesitan más tiempo para digerirla, por lo que las tomas se espaciarán en el tiempo.

De nuevo, olvídate del reloj. Es posible que coma cada cuatro horas en vez de cada tres. No le obligues a tomarse todo el biberón si lo rechaza y, si por el contrario, crees que se queda con hambre, consúltalo con tu pediatra. Posiblemente, ajustará las dosis.

Un recién nacido tomará a los 5 o 6 días de vida aproximadamente 60 mililitros en cada toma, haciendo unas seis tomas al día cada cuatro horas. Cuando el bebé vaya creciendo se reducirán el número de tomas pero aumentará la cantidad.

Alimentando al bebé con biberón suele ser más sencillo que las tomas se espacien por la noche. Sin casi darte cuenta, pronto dormirá 6 u 8 horas seguidas. Esto es bueno para él, su sistema digestivo descansa y se produce una optima absorción de los alimentos. Y bueno para ti, pues descansarás y te recuperarás antes.

Los aires con el biberón

Al terminar el biberón el bebé debe expulsar el aire que ha tomado junto con la leche para evitar posibles dolores de vientre. La mejor posición para la expulsión del aire es colocarlo en vertical, apoyado entre el pecho y el hombro frotándole suavemente la espalda.

La alimentación con biberón provoca que el bebé trague más aire que si se alimentara al pecho. Se puede evitar inclinando bien el biberón a medida que el bebé lo vacía, para que la tetina esté siempre llena de leche.

El exceso de alimento en los biberones

Los bebés con exceso de peso tienen riesgo de convertirse en un adulto obeso, con todos los peligros que eso conlleva para la salud. Para evitar la sobre alimentación de tu bebé no te debes dejar llevar por tentaciones como añadir leche extra al biberón, obligarle a que coma sin hambre o introducir papillas dulces u otros alimentos antes de tiempo.

Los vómitos

Los bebés suelen vomitar la leche por dos razones: porque toman exceso de alimento y expulsan lo que les sobra o porque tienen algún problema digestivo.

La diferencia se encuentra en la cantidad de vómito. Si se trata de una cantidad abundante y lo hace varias veces, debes consultar al pediatra ya que puede tratarse de algún problema digestivo.

Si sólo vomita una cantidad pequeña, el pediatra puede recomendar un cambio de leche (una más espesa que evite las regurgitaciones) o que le mantengas incorporado y quieto durante unos minutos después de cada toma.

Los chupetes: ¿Sí o no?

A favor: Los bebés necesitan succionar. Succionar les calma y tranquiliza. El pecho de la madre no siempre está disponible. Los chupetes son un sustituto práctico.

En contra: Los chupetes son pezones artificiales y pueden confundir al bebé, lo cual desemboca en una succión ineficaz al pecho. Los chupetes disminuyen la cantidad de tiempo que el bebé mama y esto puede afectar la provisión de leche de la madre.

¿Es adecuado que una madre lactante ofrezca un chupete a su bebé? La respuesta es... a veces.

En muchas partes del mundo angloparlante los chupetes se llaman dummies. Imitan el pecho de la madre, igual que los maniquíes imitan a seres humanos en los escaparate o en pruebas de accidentes automovilísticos. Hay ocasiones en que los maniquíes cumplen una función positiva y útil, también hay veces en que un maniquí sencillamente no basta.

Los bebés tienen el instinto de succionar. Sin este instinto quizá no obtendrían el alimento que necesitan para crecer y abrirse camino. Además, la succión les calma. Su ritmo estable, la concentración en una tarea y la placentera estimulación de las extremidades nerviosas les ayudan a sobreponerse y a superar las muchas perturbaciones de un mundo grande y confuso. Hubo un tiempo en que los "expertos" fruncían el ceño ante el uso de chupetes. Estos mismos consejeros también disuadían a los padres de coger en brazos a un bebé que llorara. Afortunadamente, el mundo ha aprendido a tolerar un poco más las necesidades de los bebés, incluida la de succionar. Es muy posible que todos los recién nacidos de un hospital, alineados con aire satisfecho junto a la ventana del nido, lleven chupete.

Pero... un momento. ¿Qué hay de malo en esa imagen? Los chupetes son pezones artificiales. Y los pezones artificiales, ya sean tetinas o chupetes, pueden interferir en la lactancia. Es uno de los problemas de ofrecer el chupete a un bebé lactante, especialmente si todavía no domina la técnica de mamar. Succionar un pezón artificial es diferente a succionar el pecho. El pezón artificial ya está formado y es bastante rígido. El pecho es blando y flexible. Para agarrarse al pezón, el bebé debe abrir mucho la boca; el pezón se coloca en la parte posterior de la boca, alejado del movimiento de las encías y de la lengua. Es fácil meterle al bebé un chupete en la boca aunque la tenga cerrada. Los músculos de la boca, la cara y la lengua se mueven de forma diferente cuando succionan un pezón artificial; el movimiento que sirve para beber de un biberón o calmarse con un chupete no lograría sacar leche de un pecho.

En los primeros días, pasar constantemente del pecho a un pezón artificial y viceversa es demasiado pedir de un bebé que aún está aprendiendo a mamar. Los bebés que intentan succionar el pecho del mismo modo que succionan una tetina o un chupete se frustran rápidamente y lloran, se ponen nerviosos o rechazan el pecho. No sacan mucha leche y les cuesta aprender a mamar de forma eficaz.

Succionar un chupete también puede interferir con el suministro de leche de la madre y, en última instancia, con el crecimiento del bebé. Los bebés que satisfacen parte de sus necesidades de succión con un pezón artificial pasan menos tiempo estimulando el pecho, lo que posiblemente interfiere con la producción de leche. Si se interrumpen las tomas y se le ofrece un chupete al bebé, éste puede verse privado de la leche que se produce al final de la toma, alta en calorías y grasa y muy importante para el crecimiento. Un reciente estudio llevado a cabo en Brasil ha descubierto que los bebés a los que se ofrece el chupete antes del primer mes corren un mayor riesgo de destete durante los siguientes 24 meses (Victora 1993).

El chupete puede suponer un riesgo para los bebés amamantados. No sirven para reconfortar a un recién nacido y las madres deberían evitarlos hasta que la lactancia esté bien establecida, al menos durante las primeras tres o cuatro semanas. No debe ofrecerse un chupete a los bebés que tienen problemas para aprender a agarrarse al pecho o succionar correctamente, ni a bebés cuya madre está preocupada por la provisión de leche o porque su bebé se pone nervioso al mamar.

Lo que debe ofrecerse a los recién nacidos que necesitan succionar es el pecho de su madre. Algunos bebés maman casi continuamente o durante largos períodos de tiempo los primeros días. Es bueno para ellos. Se benefician del calostro y de una abundante provisión de leche al cabo de los pocos días. Se ahorran la agonía física y emocional de llorar. Aprenden a tranquilizarse. Por supuesto, los bebés tienen que estar con su madre si dependen de la lactancia para reconfortarse. Lo primero es no permitir que se dé la clase de separación postparto entre madre hijo que convierte el chupete en algo útil. Y prestando la debida atención a la postura, a cómo se agarra el niño y a si succiona bien, el dolor de los pezones puede reducirse al mínimo e incluso evitarse por completo.

Cuando crece, es posible que el bebé necesite succionar aun teniendo la tripita llena: quizá necesite dormir o despertarse, o simplemente relajarse. Esta succión de consuelo es diferente a la succión activa y vigorosa con la que el bebé extrae la leche para saciar su hambre. En este momento es posible que algunas madres decidan utilizar chupete. Sin embargo, los bebés amamantados pueden consolarse también con el pecho de su madre, ya que el flujo de la leche materna se reduce a un pequeño goteo cuando la succión del bebé pierde intensidad. Los bebés pueden continuar succionando sin empacharse y sin tragar mucho aire.

Las tetinas no poseen este sistema de regulación controlado por el bebé. La leche fluye a un ritmo regular, por lo que el bebé saciado que desea succionar durante diez minutos más puede acabar sobrealimentado, con burbujas de gas y potenciales regurgitaciones. Aquí es donde un chupete puede satisfacer una necesidad importante.

Los chupetes también pueden ser útiles para un bebé amamantado. Pueden calmarle cuando su madre no puede amamantarle en un momento dado, porque está conduciendo, pagando en el supermercado o atendiendo a un hijo mayor. Pueden calmar a un bebé con cólicos cuya madre tiene los brazos, los pechos y la paciencia gravemente sobrecargados. Pueden reconfortar a un bebé que, por una u otra razón, está demasiado alterado o nervioso para mamar. Las madres de gemelos encuentran útiles los chupetes cuando un bebé tiene que esperar mientras su madre se hace cargo del otro. Los hospitales utilizan chupetes con bebés prematuros, para estimular el reflejo de succión y ayudarles a asociar la succión con el suministro de alimento, incluso cuando se alimentan por sonda.

El uso frecuente de chupetes puede crear pequeños "adictos" a los que rara vez se ve sin su "enchufe" en la boca. El abuso del chupete también puede crear problemas de lactancia, así que las madres preocupadas por su provisión de leche o con bebés reticentes a tomar el pecho deben reconsiderar sus decisiones sobre el chupete y el biberón. Sin embargo, es la madre la que conoce mejor a su bebé. Con una buena información sobre el uso del chupete, podrá tomar la decisión acertada para su familia.

Tanto los chupetes como la succión de consuelo al pecho tienen su lugar. Hay momentos en que un chupete puede sustituir el pecho de la madre, calmar la inquietud de un bebé y restablecer la paz para todos. La succión de consuelo ayuda a asegurar un abundante suministro de leche y proporciona sensaciones cálidas a la madre y al bebé. Cuando el chupete se utiliza juiciosamente, la madre puede ambas alternativas.

Los mordedores

Los bebes antes de que aparezcan sus primera dentición suelen tener desasosiego en la encía, suelen chupar y suelen chupar cualquier juguete. Una precaución hay que tener en cuenta que los juguetes que el niño pueda echarse a la boca deben de estar libre de PVC, ya que se ha demostrado recientemente que los materiales de PVC son tóxicos. Estos se pueden meter en el congelador y el frío merma más aun el dolor que puedan sentir al aflorar la dentición.

 


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Página actualizada a 28/02/2014